AMENAZA EN EL DELITO DE AGRESIÓN SEXUAL: DOCTRINA TS

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Segundo.- El segundo motivo se formaliza por error de derecho del artículo 849.1 de la Ley procesal penal denunciado, como indebidamente aplicado, los artículos 178 y 179 del Código Penal. El recurrente expresa en la impugnación que aún dando por acreditado los hechos de la acusación, el hecho probado no puede ser subsumido en el tipo penal de la agresión sexual.

La vía de impugnación elegida por el recurrente parte del respeto al hecho probado y éste es claro en la descripción de una conducta intimidatoria, como es la propagación de un vídeo en el cual aparecía la perjudicada realizando un acto de contenido sexual con el acusado, y los efectos que la amenaza de su distribución produjo en la víctima que se vio compelida para evitar el descrédito social y el daño que podría acarrear a su família a consentir una relación que de otra manera no hubiera consentido. Del relato fáctico surge el empleo de un acto intimidatorio capaz de ser el elemento que permite la realización del acto contra la libertad sexual.

La consideración de amenaza típica viene dada por el hecho de la capacidad de autodeterminación del sujeto pasivo. Desde luego, tiene que tener una entidad que la haga cognoscible y reconocida como acto intimidatorio y ha de ser idónea para impedir al sujeto pasivo actuar según su propia autodeterminación. Para su declaración habrá de atenderse a elementos circunstanciales, no requiriendo la nota de irresistibilidad, ni exigir en la vícitima ningún comportamiento superior del límite de sus posibilidades. Ha de ser, por lo tanto, cierta, objetiva, seria, immediata y grave y conectada casualmente a la obtención de un consentimiento forzado.

En el sentido indicado, las STSS 480/2016, de 2 de junio y 23/2017, de 24 de enero, son contestes en considerar, como en el caso de autos, que la amenaza de exhibición de un vídeo con un contenido que la perjudicada no quiere, referido a contenidos sexuales, es un acto intimidatorio típico del delito objeto de la condena, pues la víctima por el temor a la propagación del vídeo se vio compelida a realizar un acto no querido y, por tanto, inconsentido.

SENTENCIA TRIBUNAL SUPREMO 3385/2018, ECLI:ES:TS:2018:3385, de 28 de septiembre de 2018. Ponente: Excmo. Sr. D. Andrés Martínez Arrieta.